viernes, 13 de junio de 2014

TEMA 13. CIENCIA, TÉCNICA Y TECNOLOGÍA

FUNDACIÓN DE ESTUDIOS SUPERIORES MONSEÑOR ABRAHAM ESCUDERO MONTOYA FUNDES
FACULTAD DE EDUCACIÓN
PROGRAMA LICENCIATURA EN BASICA PRIMARIA CON ÉNFASIS EN EDUCACIÓN FÍSICA, RECREACIÓN Y DEPORTES
ASIGNATURA: TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

TEMA 13. CIENCIA, TÉCNICA Y TECNOLOGÍA
**Material compilado por el Mg. Álvaro Díaz

Objetivo especifico

El alumno será capaz de distinguir las diferencias básicas entre ciencia, técnica y tecnología.
Temario detallado
13.1.   Ciencia y técnica
13.2.   Ciencia y tecnología
13.3.   Tecnología y negocio
13.4.   Mundo tecnológico y deshumanización
13.5.   El saber práctico y su relación con el saber teórico

Introducción

En este tema se estudiará la relación entre ciencia, técnica y tecnología. Asimismo se relaciona ésta con el ámbito de los negocios y de la deshumanización. Para ello se ha seleccionado un artículo del maestro Juan Manuel Silva Camarena en el que aborda el concepto de técnica desde las definiciones que dan Nicola Abbagnano y Ferrater Mora en sus diccionarios de filosofía. De esta manera podemos ver que el concepto no es tan simple y que ya desde los griegos había sido relacionado con el arte. Otro autor, José Ortega y Gasset señala que la técnica ha pasado por diversas fases y que también se subdivide en las técnicas naturales y las intencionales.

13.1.  Ciencia y técnica

La técnica nos sirve para enfrentar a la naturaleza, si ella nos hubiese provisto de lo necesario para enfrentar el frío, el calor, el hambre, la técnica sería innecesaria. La técnica es la satisfacción de las necesidades, es la adaptación artificial del medio al sujeto, no la adaptación del sujeto al medio.
Otro elemento que distingue al hombre del resto de los animales es que no vivimos para pensar, sino pensamos para lograr sobrevivir.
Según Bunge, la tecnología y la técnica son habitualmente confundidos: “comúnmente se entiende por tecnología la técnica que emplea conocimiento científico, por ejemplo, se distingue la técnica de la modista de la tecnología de la industria de la confección, pero no debe reducirse la tecnología a la ingeniería, según él, un cuerpo de conocimientos es una tecnología siempre y cuando sea compatible con la ciencia contemporánea y controlable por el método científico y se le emplee para controlar, transformar o crear cosas o procesos naturales o sociales.

13.2.  Ciencia y tecnología

El tecnólogo se interesa primordialmente por las cosas para nosotros y en nuestro propio control más que en las cosa mismas y pos sí mismas, se interesa más en la instrucción que en el aprendizaje en general, en los programas socioeconómicos que en los análisis sociales y económicos desinteresados.
El científico o el filósofo no tienen patrón o empleador porque son empleados del saber, cuyo único compromiso es con su propia vocación de la verdad.
Para poder hacer una diferencia clara, los conocimientos técnicos, o prácticos, no necesitan saber qué es la cosa, sino qué hacer con ella. La técnica y la tecnología   son el saber qué hacer, la ciencia es el saber del ser. Éste tema ha sido abordado de diferentes maneras por diferentes autores durante el presente curso.
13.3.  Tecnología y negocio
El imperio de la necesidad sobre la libertad no ha puesto en el mayor peligro de deshumanización que hemos experimentado en todo el curso de la historia de la humanidad: No es culpa de científicos, ni de métodos o metodologías nuevas. Hay que entenderlo en toda su cruda realidad: es un asunto de fuerza mayor. La historia parece haber llegado a un fin inesperado e irreversible en donde lo único que importa para el hombre es asegurar por todos lo medios su supervivencia, poniendo todas sus fuerzas y energías al servicio de la utilidad.
Todo es tan perfecto que no hay lugar para el error, por lo menos para el error cualitativo propio del pensamiento humano, no hay alternativas, no hay libertad. Saber a qué atenerse ya no es un saber, ya no se logra con recurso a la verdad. Saber a qué atenerse es disponerse a seguir el camino más corto entre el propósito y su meta práctica. El error, si es que lo hay, será de cálculo, matemático, y no cualitativo de la decisión humana.
Continuando con las reflexiones del maestro Silva Camarena, quien dice que “El imperio de lo práctico se impone con la fuerza de la razón calculadora, que no es la racionalización de la praxis, sino una pragmatización de la razón. Lo cual disuelve la distinción entre lo teórico y lo práctico.
Ya en el capítulo: Fetichismo de la tecnología y el ocaso de lo humano, el maestro Camarena nos dice que tenemos una adoración casi fetichista hacia nuestra tecnología, la cual, (y aquí el maestro Camarena cita a Eduardo Nicol) debemos verla más bien con admiración y sospecha. Y cabe aquí retomar el concepto de humanismo, que no significa la adoración del humano y de sus productos materiales e intelectuales, sino más bien, es una forma de ser que reconoce a la dignidad humana como valor máximo, es una forma valiosa de ser, de naturaleza ética. El humanismo es una forma de vida que concibe y organiza la existencia humana de tal manera que a través de ella el hombre pueda elegir el mejor modo de ser. El humanismo es la decisión, enteramente impostergable de impedir todo acto que rebaje, anule, debilite, disminuya o destruya la naturaleza y la dignidad humanas.
Estamos envanecidos con lo que podemos hacer con nuestro mundo valiéndonos de la técnica y la tecnología, como niños enloquecidos con juguete. El hecho de que podamos contar con todo nos quita la capacidad de optar, esto, peligrosa y paradójicamente nos podría llevar a la pérdida de la esencia humana e incluso de nuestra propia existencia como especie. El hombre está azorado por su propia ilimitación, lo que le provoca ya no saber quién es. Teodoro Lessing dijo: “El hombre no es sino un simio fiero que paulatinamente se ha enfermado de megalomanía debido a lo que él mismo ha llamado espíritu”

En 1933, Ortega y Gasset ya vaticinaba que en un futuro cercano se discutiría con mucho brío sobre las ventajas, daños y límites de la técnica.
Tenemos que hacer conciencia de lo que somos, pero, esencialmente de lo que queremos ser, solo así podemos recuperar un modo de ser enteramente humano, con sus riquezas y pobrezas espirituales “naturales”, que abrieran un camino adecuado a las maravillas de la técnica y la tecnología, pero al mismo tiempo pudiera atajar sus horrores y espantos que ya están frente a nosotros. De otro modo, quedamos perdidos por completo, por causa de esos instrumentos que ahora hacen que todo sea posible.

13.4.  Mundo tecnológico y deshumanización
Humanismo, técnica y tecnología se puede adelantar son actitudes ante el mundo, lo teórico y lo práctico, lo útil y lo inútil. La palabra “técnica” se conoce y se usa enormemente, pero casi nadie sabe su significado, al menos no el correcto, comenzando con distinguir la diferencia que hay entre método y técnica, lo que muchos consideran que es lo mismo. Camarena hace un recorrido por las definiciones por parte de Ferrater Mora y Nicola Abbagnano de lo que es la técnica, y los dos coinciden en que son una serie o conjunto de reglas mediante las cuales se consigue un objetivo. Pero también hace notar los errores de cada uno, por ejemplo en el caso de Ferrater que juzga que las máquinas son ajenas al hombre o el de Abbagnano al considerar que tecnología y técnica son lo mismo. Y es que no se trata de sólo definir la palabra, sino de comprenderla, conocer lo que es, y esta tarea es la que corresponde a la filosofía, la cual debe de hacer las preguntas y buscar las respuestas que a pesar de que muchos no quieran escuchar o que el saber común no desee o crea necesario, y respecto a ello Camarena opina que la filosofía de la técnica sólo han sido especulaciones y cita por ejemplo a los filósofos Spengler, Ortega y Gassett, el primero ha distinguido y clasificado diferentes formas de técnicas, los otros dos han escrito de su historia, aunque Ortega asevera que la técnica se debe estudiar desde tres perspectivas: la primera es la técnica del azar (la del hombre primitivo), la segunda es la del artesano (de la antigüedad y edad media) y la tercera la de la técnica del técnico (del hombre de la edad contemporánea). Spengler escribe algo fundamental que la finalidad de la técnica contrario de los que se piensa no tiene como finalidad la construcción de máquinas y herramientas y que ha existido desde hace mucho, que es parte de la vida y parte de la superioridad y sobre vivencia de las especies, que tiene que ver con la movilidad, con una táctica de vida. Es lo que se hace con las cosas o capacidades del ser, y no las cosas o herramientas que se hacen. Pero a diferencia de los demás animales, aclara Camarena “La técnica en la vida del hombre, es consciente, voluntaria, variable, personal, inventiva. Se aprende y
 se mejora.” Si la naturaleza nos proveyera de cosa como lo necesario para quitarnos el frío o los elementos para curarnos de las enfermedades, etcétera, no tendríamos necesidad de la técnica. Y una reflexión que hace Camarena, que a mi punto de vista es de las más importantes es que la técnica es el resultado de la cultura. Por lo mismo es fácil estar de acuerdo con observación del escritor cuando dice que uno de los temas más discutidos en los próximos años será el del sentido, ventajas, daños y límites de la técnica.
Ya en el tercer texto, Camarena estudia la tesis de Martín Heidegger, sobre no temerle a la técnica sino al “destino de desocultar” que posee, a esa virtud y maldición al mismo tiempo que hace de la técnica una utilidad a la vez que dificulta las cosas al hombre. Después habla de la teoría de Eduardo Nicol, de que la ténica al no surgir de la libertad sino de la necesidad, no es una vocación propia del hombre (coincidiendo con Heiddegger), que lo peligroso no es la técnica o tecnología, sino el cambio de los fundamentos vitales de la ciencia que provoca que a ella se le exija ahora que opere, en lugar de buscar y describir la verdad, a lo que dice Camarena: “…a la tecnología se le aplaude que opere, pero se le exige que proceda como ciencia, aceptando que sus fines y sus medios son distintos a los de la investigación científica”.

13.5.  El saber práctico y su relación con el saber teórico

El saber práctico se relaciona con un concepto que ya se estudió en el apartado 13.1: técnica. Como ya se mencionó, ésta no se refiere a seguir un camino para obtener o llegar a un fin, ya se estudió que los griegos lo relacionaban con el arte. En la ciencia sólo se usa la razón para aplicarla, para dar explicación de la realidad, qué es y cómo cambia, por eso desde la antigua Grecia, para el orden del conocimiento se requería métodos y no técnicas porque no constituyen un conjunto de reglas. Por eso el saber práctico está relacionado con la técnica, con el cómo y el saber teórico con la ciencia, el saber qué. De esta manera la relación podría ser:
Saber práctico ------------  oficio
Saber teórico  --------------- profesión

Bibliografía del tema 13
DE GORTARI, Elí, “Métodos y técnicas” en El métodos de las ciencias, Nociones elementales, Grijalbo, México, 1979, pp. 33-43.
FERRATER MORA, José, Diccionario de filosofía, Ariel, Barcelona, 2001 (cuatro tomos). (Conceptos de ciencia, método y técnica).
HABERMAS, Jürgen, “Ciencia y técnica como ideología” en Ciencia y técnica como ideología, 4ª ed., Tecnos, Madrid, 2001, pp. 53-112.
————, “Dogmatismo, razón y decisión” en Teoría y praxis. Estudios de filosofía social, 4ª ed., Tecnos, Madrid, 2000, pp. 288-313.
RUSSELL, Bertrand, “El conflicto entre la técnica y la naturaleza humana”, en

Autoridad e Individuo, Fondo de Cultura Económica, México, 1973, pp. 61-85.
———, “La técnica científica” en La perspectiva científica, 6ª ed., Ariel, México, 1980, pp. 113-164.
SCHELER, M., Mensch und geschichte, treaducción J.J. Olivera, La pléyade, 1974.
 SILVA CAMARENA, Juan Manuel, “Humanismo, técnica y tecnología (tres partes)”, Revista Contaduría y Administración, abril-junio, julio-septiembre y octubre-diciembre de 2000, No. 197,198, 199.
Actividades de aprendizaje
A.13.1.           Elabora un mapa conceptual en el que interrelaciones el concepto de técnica con el saber teórico y el saber práctico
A.13.2.           Lee los artículos de Juan Manuel Silva Camarena, cuya referencia aparece en las fuentes de información del tema.
A.13.3.           Escribe tus comentarios y/o dudas en el foro de la asignatura, http://fcaenlinea.unam.mx/forums/ a fin de generar una discusión con los compañeros del grupo donde tu asesor será el moderador..
A.13.4.           Redacta un reporte de lectura de acuerdo con los lineamientos que se establecen en el anexo 1.
A.13.5.  Entrega o envía el reporte por correo electrónico a tu asesor
Cuestionario de autoevaluación
Para responder las siguientes preguntas deberás consultar los textos cuyas referencias se encuentran en la bibliografía al final del tema.
1.         ¿Qué es la ciencia?
2.         ¿Qué es la técnica?
3.         ¿Qué es la tecnología?
4.         ¿Cuál es la relación entre la ciencia y la técnica?
5.         ¿Cuál es la diferencia entre técnica y tecnología?
6.         ¿Cómo define Spengler a la técnica?
7.         ¿Qué es el saber teórico?
8.         ¿Qué es el saber práctico?
9.         ¿Cómo divide Kant las técnicas?
10.      ¿Cómo divide Ortega y Gasset las etapas de la técnica?


Examen de autoevaluación

Escribe en la columna de la derecha V o F según corresponda a cada uno de los siguientes enunciados.
1.         Humanismo, técnica y tecnología son actitudes ante el mundo
2.         Técnica y método son sinónimos
3.         Técnica y tecnología son lo mismo
4.         La técnica se asocia al arte
5.         Ortega y Gasset distinguió tres fases de le técnica
6.         La técnica tiene como finalidad la construcción de máquinas
7.         La tecnología es la manifestación del conocimiento científico
8.         La técnica es resultado de la cultura
9.         La tecnología deshumaniza
10.      La técnica humaniza



TEMA 14. CIENCIA Y ÉTICA


FUNDACIÓN DE ESTUDIOS SUPERIORES MONSEÑOR ABRAHAM ESCUDERO MONTOYA FUNDES
FACULTAD DE EDUCACIÓN
PROGRAMA LICENCIATURA EN BASICA PRIMARIA CON ÉNFASIS EN EDUCACIÓN FÍSICA, RECREACIÓN Y DEPORTES
ASIGNATURA: TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

TEMA 14. CIENCIA Y ÉTICA
**Material compilado por el Mg. Álvaro Díaz


Objetivo especifico
El alumno comprenderá las relaciones que existen entre ciencia y ética; así como las que hay, entre ethos de la ciencia y ethos de la profesión.
Temario detallad
El carácter ético de la verda
El fundamento ético de la ciencia
Moral e inmoralidad en el ejercicio de la ciencia.
Introducción
Para comprender la relación entre la ciencia y la ética se ha seleccionado un fragmento del texto de Carl Sagan Cuando los científicos conocen e pecado.
Recordemos que en el segundo tema ya se ha estudiado el concepto verdad y cómo ha sido discutido por los filósofos. En esta parte final del curso, se analizará en qué medida la verdad posee un valor ético y cómo la ciencia también puede poseer un fundamento ético. En el primer subtema se expondrá qué es la ética, con base en ello se podré determinar si la ciencia posee ese carácter. Finalmente en el tercer subtema se definiré qué es lo moral y lo inmoral, qué es lo bueno y qué es lo malo y cómo la sociedad es determinante para dar esos valores a los actos de los hombres.
14.1.  El carácter ético de la verdad
El peligro ya había sido claramente advertido por Eduardo Nicol en un ensayo de 1973 “El régimen de la verdad y la razón pragmática”. Lo que entra en crisis, por la nueva forma de la razón, es la verdad: la razón pragmática, la razón técnico-teórica de la ciencia, la razón instrumental, la razón como mera inteligencia para el cálculo, la observación y posible modificación de las cosas, la razón calculadora.
Según Nicol, ya no importa entender ni entenderse, sino de decidir para actuar pronto. Los buenos modales y formalidades literarias y de iluminación intelectual estorban, solo importa llegar a un acuerdo para tomar una decisión.
14.2.  El fundamento ético de la ciencia
Para saber el fundamento ético de la ciencia, primero es necesario saber qué es la ética. Frecuentemente se confunde con lo moral y tal parece que la mayoría de las personas usan como sinónimos: ética y moral.
La ética es una parte de la filosofía que se encarga de estudiar los valores morales. En cambio, la moral es el conjunto de reglas y cánones que impone la sociedad. De tal manera que el objeto de estudio de la ética son esas reglas a las que estamos sometidos socialmente. Ahora bien, los valores pueden ser buenos o malos. La misma sociedad aprueba o reprueba nuestros actos. No es posible mencionar que alguien no tiene valores, pues para ello debe tratarse de un individuo que no haya tenido contacto con la sociedad para que no tenga valores. Todos poseemos valores, a la sociedad le toca ponerles un valor: buenos o malos. ¿Cuándo un valor moral es bueno o malo? Cuando no se afecta al otro. Cada quien es libre de hacer lo que desee, pero en el momento en que perjudique al otro, el acto no puede ser bueno.

Entonces, cuál ha de ser el fundamento ético de la ciencia. La misma comunidad o el grupo de científicos de cada una de las disciplinas han impuesto valores morales al interior de sus comunidades para valorar lo bueno o lo malo de los descubrimientos, de los conocimientos y de la aplicación. Para entender un poco más sugerimos que leas el siguiente apartado que está basado en un texto de Sagan.
14.3.  Moral e inmoralidad en el ejercicio de la ciencia
En el texto de Carl Sagan Cuando los científicos conocen pecado, se nos hace partícipes de los cuestionamientos morales que los científicos (o por lo menos algunos de ellos) se hacen cuando saben que sus estudios pueden ser utilizados para fines de destrucción o sometimiento, aun cuando sus investigaciones sean entendidas como la búsqueda de la verdad sin utilitarismo de por medio, cuando este hecho es claro, evidente y obvio, (como cuando se desarrolla una investigación sobre gas nervioso o la reproducción de virus altamente tóxicos) los científicos no pueden escapar de la responsabilidad moral que representa el uso que se le pueda dar al resultado de sus investigaciones y hace una analogía bastante clara: la Santa Inquisición trató de evadir responsabilidades directamente por la quema de herejes, (puesto que esto iba en contra del espíritu cristiano) entregándolos al brazo secular, quien se encargaba de la inhumana ejecución.
En el relato, el autor nos cuenta de la manipulación e influencia que una sola persona, el físico húngaro nacionalizado norteamericano Edward Teller, tuvo y llevó a cabo durante mucho tiempo en la nación más poderosa del mundo. Inicialmente, este científico formó parte del “Proyecto Manhattan” encargado del desarrollo de la bomba atómica. El hecho fundamental es que Edward Teller tenía la increíble habilidad de imponer su concepto, ya no digamos de Seguridad Nacional, sino el de “Seguridad Mundial” para lograr el apoyo presupuestal en el desarrollo de armas cada vez más letales. Desde que integró el equipo que desarrolló la bomba atómica, se podía ver su “filosofía” destructiva, al tener roces con el líder del proyecto, Robert Oppenheimer, quien desde entonces advertía el gran riesgo que este tipo de tecnología significaba para la humanidad.
Edward Teller colaboró con el gobierno norteamericano hasta el sexenio de Ronald Reagan, cuando impulsó el proyecto “Guerra de las galaxias”, consistente en poner en órbita cañones láser capaces de destruir misiles enemigos. Posteriormente trató de revivir el proyecto con el objetivo de defender a la tierra de un impacto por meteoritos, pues en ese entonces ya no había enemigos socialistas a quien nombrar como amenazas. A él se le debe en parte el acrecentamiento de la tensión mundial, pues incentivaba el sentimiento paranoico entre el pueblo norteamericano para lograr aprobación en sus nuevas ideas armamentistas.


Carl Sagan lo conoció bien y éste pudo adivinar en Teller la representación de la locura que genera el poder, de la deshumanización que puede provocar la ciencia, cuando ni la ética le pone un límite.
Existe una relación directa entre ciencia y tecnología y la deshumanización actual del ser humano, por eso es necesario una investigación de porque esas dos herramientas con las que cuenta el hombre para subsistir parecen ser contrarias o enemigas, y el no detectar esta deshumanización, es en sí mismo un síntoma de la misma enfermedad.
El pensamiento común da por hecho las cosas, por entendidas aunque esto diste mucho de la realidad, pero para esto está la filosofía, para escudriñar y buscar la verdad, aunque aquel pensamiento común espera entonces una respuesta simple sin complicaciones, y normalmente no es así, sino que surgen dos a más alternativas y en muchos casos más cuestionamientos.
Carl Sagan pone de manifiesto la ambigüedad moral del hombre y el peligro de que esto implica en la actualidad con la existencia de las armas nucleares, pues un problema entre potencias significaría la destrucción del planeta. Comienza con narrar cómo el presidente Truman echa a un lado a Robert Oppenheimer quien fue el director científico del proyecto Manhattan (la construcción de la bomba nuclear), cuando éste en un cambio de actitud y ya como presidente del comité asesor de la comisión de energía atómica, afirma que los científicos están manchados de sangre. Oppenheimer se vuelve un obstáculo para el desarrollo de la bomba de hidrógeno, proyecto que encabezó Edward Teller, quien más tarde lograría sacarlo de la jugada argumentando su falta de nacionalismo al impedir el avance de armas termonucleares que garantizarían la defensa de su país. Se observa con esto la falta de coherencia, pues a veces se castiga a los científicos por aplicar mal la ciencia y otras por advertir de los peligros que puede tener algunas aplicaciones de ésta.
Respecto a la responsabilidad de los científicos, se hace la comparación de la inquisición contra la investigación científica, en la inquisición los lideres religiosos decidieron y ordenaban la muerte de los hombres simplemente por no aceptar sus doctrinas, pero dejaban la ejecución al gobierno, así pretenden deslindar responsabilidades muchos científicos respecto a sus investigaciones científicas, ellos dicen que no tienen la culpa de cómo se usen los inventos desarrollados, entonces se podría decir que no tienen parte de culpa aquellos involucrados en el desarrollo de gases venenosos que se usaron para mutilar y aniquilar, claro que no, tampoco se le puede quitar esa gran culpa a la religión por esas muertes de la inquisición.
Pero las armas termonucleares ya son una realidad, y es Edward Teller a quien se le considera el padre de las armas de fusión, aunque la primera bomba de hidrógeno verdadera la construye la Unión Soviética, hecho que generó el debate de si la Unión Soviética habría construido esta bomba si EU no hubiera hecho antes armar termonucleares, y si realmente era necesario las armas termonucleares de EU para que la Unión Soviética no la usara después de que EU ya tenía un arsenal de armas de fusión. También se dice que gracias a la iniciativa de defensa estratégica de EU la Unión Soviética colapsó (dicho por el personal de la administración del presidente Reagan), pero el hecho es que la caída de esta potencia se debió a otros factores de tipo político y económico.


Pero ¿qué peligro encierran dichas armas termonucleares? La bomba de hidrógeno es capaz de quemar ciudades enteras y generar grandes cantidades de humo que enfriarían la tierra e inducir el llamado “invierno nuclear” a escala global, trayendo grandes riesgos al planeta entero principalmente hambre. De hecho este efecto que se reveló hasta 1983, el efecto del invierno nuclear, fue ocultado por Teller a decir de sus propias palabras cuando afirma que antes que esos científicos lo descubrieran. Él y su equipo ya lo habían previsto y entra en un debate acerca de las temperaturas que podrían provocarse que eran de 15 – 20 °C aunque las estimaciones actuales son de 10 – 15 °C. Por otra parte Teller en su intento de justificar lo que engendró, argumenta que la construcción de la bomba de hidrógeno sirve para mantener la paz, o al menos impide la guerra nuclear, que según el escritor no suena tan inverosímil.72 Lo cierto es que Teller aun con ochenta años y con suficiente capacidad intelectual (edad que tiene al momento de escribir el libro), sigue promoviendo la investigación de armas nucleares que según él servirían para beneficio de la humanidad en el caso de que un meteorito amenazara la tierra o simplemente para la defensa de la nación, argumentos que por lo menos el primero, parece muy necesario. Lo que le parece preocupante al autor es lo peligroso que pueden ser las pruebas que este hombre impulsa, pues el hacer explotar armas nucleares en el espacio podría afectar al planeta, incluso ha propuesto hacer explotar una en la luna para investigar su constitución, entre otras cosas, que dejen ver su dañino espíritu de investigador.
Como conclusión, el autor afirma que la única manera de preservar la paz y el bienestar del ser humano y de la vida en general, es, por una parte, controlar todas las tecnologías que alteran al medio y no sólo la producción de armas, y ,por otra, hacer del conocimiento público todos los proyectos tecnológicos y científicos, pues el ocultarlos es lo peor que se puede hacer ya que no se dialoga y no se tienen debates con diferentes mentalidades y se corre el grave peligro de cometer errores que pueden traer destrucción a la humanidad por dejar las decisiones en unas pocas mentes.
Bibliografía del tema 14
FEYERABEND, Paul, “Cómo defender a la sociedad contra la ciencia”, en I. Hacking, Las revoluciones científicas, pp. 294-315.
_______, Tratado contra el método. Esquema de una teoría anarquista del conocimiento, cuarta edición, Tecnos, Madrid, 2000, capítulos 4 y 18, pp. 31-37 y 289-304.
OLIVÉ, León, El bien, el mal y la razón. Facetas de la ciencia y la tecnología, Universidad Nacional Autónoma de México Paidós, México, 2000, pp. 83-128.
RICHARDS, Stewart, “Dimensiones éticas de la ciencia”, en Filosofía y sociología de la ciencia, Tr. Sergio Fernández Bravo, Siglo XXI, México, 1987, pp. 24-39.
SAGAN, Carl, “Cuando los científicos conocen el pecado” en El mundo y sus demonios, México, Planeta, pp. 309- 318.






Actividades de aprendizaje
A.14.1.           Elabora un mapa conceptual en el que interrelaciones el concepto de verdad con los conceptos: ética, moralidad e inmoralidad.
A.14.2.           Lee el texto completo de Carl Sagan que se incluye en la Antología de Metodología de la Investigación I (La puedes encontrar en el Centro de Documentación de la División del Sistema de Universidad Abierta de la Facultad de Contaduría y Administración).
A.14.3.           Escribe tus comentarios y/o dudas a fin de generar una discusión con los compañeros del grupo donde tu asesor será el moderador.
A.14.4.           Busca en revistas científicas algún caso en el que se observe la ética del científico.
A.14.5.           Expón este caso en el foro. Pide opiniones sobre el caso a los compañeros.
A.14.6.  Redacta un texto en el que expongas argumentos a favor
A.14.7.           Considera los comentarios y conclusiones de los compañeros y el asesor para que contrastes con tus opiniones en el reporte de lectura.
A.14.8.           Redacta un reporte de lectura del texto completo de Carl Sagan “Cuando los científicos conocen el pecado” que se incluye en la Antología citada en el 14.2. Para ello deberás consultar el anexo 1 en el que se dan las instrucciones para ello.
A.14.9.  Envía o entrega a tu asesor el reporte de lectura.
Cuestionario de autoevaluación
Para responder las siguientes preguntas deberás leer el texto de Carl Sagan
“Cuando los científicos conocen el pecado”
1.         ¿Qué es la ética?
2.         ¿Qué es la moralidad?
3.         ¿Qué es la inmoralidad?
4.         ¿A qué llama Sagan el pecado de los científicos?
5.         ¿Qué tan cierta es la relación entre la tecnología y la deshumanización?
6.         ¿En qué consiste el proyecto Manhattan?
7.         ¿Qué es el proyecto Guerra de las galaxias?

8.         ¿Cómo consideras éticamente el Proyecto Manhattan?
9.         ¿Cómo desempeñarías éticamente tu profesión?
10.      ¿Qué valores debe poseer un contador, un administrador y un informático?
Examen de autoevaluación
Escribe en el paréntesis la letra de la opción que complete cada uno de los siguientes enunciados:
1.         La  ética es:
a.         La distinción entre lo bueno y lo malo
b.         El estudio de la moralidad
c.         Una parte de la filosofía que estudia los valores
d.         Una parte del sujeto
2.         La moral es:
a.         La distinción entre lo bueno y lo malo.
b.         Una serie de valores que impone la sociedad

c.         Una parte de la filosofía que estudia los valores

d.         Una parte del sujeto
 3.        Lo inmoral es:
a.         La distinción entre lo bueno y lo malo.
b.         El estudio de la moralidad
c.         Una parte de la filosofía que estudia los valores
d.         Una parte del sujeto
4.         Lo amoral entonces es:
a.         Una serie de valores y reglas que impone la sociedad
b.         Es el ente que carece de valores.
c.         Una parte de la filosofía que estudia los valores
d.         Los valores que no son aprobados por la sociedad


5.         El proyecto Manhattan es un ejemplo de:
a.         Ética
b.         Moraldad
c.         Inmoralidad
d.         Verdad
6.         Colaboró con el proyecto Guerra de las galaxias durante el gobierno de Ronald Reagan:
a.         Teller
b.         Einstein
c.         Eisenhower
d.         Oppenheimer
7.         En el caso del proyecto Guerra de las galaxias, la responsabilidad de la aplicación del conocimiento se atribuye a:
a.         El presidente de los Estados Unidos
b.         Los científicos
c.         La sociedad
d.         El ejército
8.         El responsable del desarrollo de la bomba de hidrógeno:
a.         Teller
b.         Einstein
c.         Eisenhower
d.         Oppenheimer
9.         Impulsó el proyecto Guerra de las galaxias:
a.         Teller
b.         Reagan
c.         Eisenhower
d.         Oppenheimer


10.      Director científico del Proyecto Manhattan:
a.         Teller
b.         Einstein
c.         Eisenhower
d.         Oppenheimer















TEMA 6. EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO

FUNDACIÓN DE ESTUDIOS SUPERIORES MONSEÑOR ABRAHAM ESCUDERO MONTOYA FUNDES
FACULTAD DE EDUCACIÓN
PROGRAMA LICENCIATURA EN BASICA PRIMARIA CON ÉNFASIS EN EDUCACIÓN FÍSICA, RECREACIÓN Y DEPORTES
ASIGNATURA: TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

TEMA 6. EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
**Material compilado por el Mg. Álvaro Díaz


Objetivo especifico
Por medio del análisis de los principios, la naturaleza y el fin del conocimiento científico; el alumno comprenderá que la ciencia es una forma especial de conocimiento.
Temario detallado
6.1.     La vocación científica
6.2.     La estructura de la ciencia. Principios
6.3.     La estructura de la ciencia. Hipótesis
6.4.     La estructura de la ciencia. Ley
6.5.     La estructura de la ciencia. Teoría
6.6.     La ciencia y el método
6.7.     La ciencia y la palabra
Introducción
En este tema se estudiará qué es la vocación científica, las características que ha de tener el científico para dedicarse a la investigación. Asimismo se analizará que la estructura de la ciencia se compone de principios, hipótesis, leyes y teorías. Se distinguirá que de acuerdo con la disciplina es posible establecer principios o leyes. En el siguiente tema ya se expondrá acerca de las ciencias factuales y las formales.
6.1.     La vocación científica

Escribe Juan Manuel Silva Camarena que el conocimiento es posible porque las cosas se dejan conocer pero al mismo tiempo se pregunta: “¿De dónde sale ese poder para que se pueda saber lo que las cosas son?” Responde que en las cosas hay disponibilidad de conocimiento, pero que eso no es lo único que basta. 31 Es cierto que vivimos rodeados de objetos y sujetos, pero no todos propician interrogantes en todos los sujetos. Cada individuo manifiesta su propio interés por determinados fenómenos. Cada uno de los seres humanos tiene la capacidad de cuestionar, interrogar e indagar por lo que le interesa. Es una cualidad de la razón humana. Tenemos la capacidad de conocer y de ella se puede originar la vocación por sistematizar, ordenar y jerarquizar los conocimientos.

6.2.     La estructura de la ciencia. Principios

Se traduce con frecuencia el término griego a1rch+ por «principio». A la vez se dice que en el supuesto de que algunos presocráticos —especialmente Anaximandro— hubiesen usado dicho término para describir el carácter del elemento al cual se reducen todos los demás, tal elemento sería, en cuanto realidad fundamental, «el principio de todas las cosas». En este caso, a1rch+ o «principio» sería «aquello de lo cual derivan todas las demás cosas». «Principio» sería, pues, básicamente, «principio de realidad».

Pero en vez de mostrar una realidad y decir de ella que es el principio de todas las cosas, se puede proponer una razón por la cual todas las cosas son lo que son. Entonces el principio no es el nombre de ninguna realidad, sino que describe el carácter de una cierta proposición: la proposición que «da razón de».


Con ello tenemos dos modos de entender el «principio», y esos dos modos han recibido posteriormente un nombre. El principio como realidad es principium essendi o principio del ser. El principio como razón es principium cognoscendi o principio del conocer. En no pocos casos un pensamiento filosófico determinado no puede caracterizarse por la importancia que dé a un principio sobre el otro; por establecer una separación entre los dos principios; o bien por considerar que los dos principios se funden en uno solo. En el primer caso se pueden proponer todavía dos doctrinas: si se da el primado al principium essendi sobre el principium cognoscendi, tenemos un pensamiento filosófico fundamentalmente «realista», según el cual el principio del conocimiento sigue fielmente al principio de la realidad; si se da el primado al principium cognoscendi sobre el principium essendi, tenemos un pensamiento filosófico que calificaremos (entre comillas) de «idealista», según el cual los principios del conocimiento de la realidad determinan la realidad en cuanto conocida, o cognoscible. En el segundo caso, cuando se mantienen los dos principios separados, tenemos una doctrina según la cual aunque el «lenguaje» (el «decir», el «pensar», etcétera) pueda dar de algún modo razón de la realidad, el «lenguaje» no pertenece en modo alguno a la realidad. En el último caso, cuando se funden los dos principios, tenemos una doctrina según la cual hay identidad entre la realidad y la razón de la realidad.

Las expresiones antes introducidas —principium essendi y principium cognoscendi— proceden de los escolásticos, pero éstos hablaron de otras diversas clases de principios. Aristóteles había ya dado varias significaciones de ‘principio’ (a1rch+): punto de partida del movimiento de una cosa; el mejor punto de partida; el elemento primero e inmanente de la generación; la causa primitiva y no inmanente de la generación; premisa, etc. (Met., 1, 1012 b 32- 1013 a 20). Los escolásticos hablaron de «principio ejemplar», «principio consubstancial», «principio formal», etc. Al mismo tiempo, Aristóteles y los escolásticos trataron de ver si había algo característico de todo principio como principio.

Para muchos escolásticos, ‘principio es aquello de donde algo procede’, pudiendo tal «algo» pertenecer a la realidad, al movimiento, o al conocimiento. Ahora bien, aunque un principio es un «punto de partida», no parece que todo «punto de partida» pueda ser un principio. Por este motivo se ha tenido a reservar el nombre de «principio» a un «punto de partida» que no sea reducible a otros puntos de partida, cuando menos a otros puntos de partida de la misma especie o pertenecientes al mismo orden. Así, si una ciencia determinada tiene uno o varios principios, éstos serán tales sólo en cuanto no haya otros a los cuales puedan reducirse. En cambio, puede admitirse que los principios de una determinada ciencia, aunque «puntos de partida» de tal ciencia, son a su vez dependientes de ciertos principios superiores y, en último término, de los llamados «primeros principios», prima principia, es decir, «axiomas» o dignitates. Si nos limitamos ahora a los principia cognoscendi, podremos dividirlos en dos clases: los «principios comunes a todas las clases de saber» y los «principios propios» de cada clase de saber.


Varios problemas se plantean con respecto a la naturaleza de los citados principios y con respecto a la relación entre los principios primeros y los principios propios. En lo que toca a la naturaleza de los principios, y suponiendo que éstos siguen siendo principia cognoscendi, se puede preguntar si se trata de «principios lógicos» o de «principios ontológicos» (entendiendo estos últimos no como realidades, sino como principios relativos a realidades). Algunos autores manifiestan que sólo los principios lógicos (principios como el de identidad, no contradicción y acaso, si se admite, el del tercio exclusivo) merecen llamarse verdaderamente «principios», pero en este caso no parecen ser principios de conocimiento, sino principios del lenguaje o, si se quiere, de uno de los lenguajes —el más general de ellos, el lenguaje lógico— mediante los cuales se expresa el conocimiento.

Otros autores indican que los principios lógicos son, en el fondo, principios ontológicos, ya que los principios lógicos no regirían de no estar de alguna manera fundados en la realidad. En cuanto a la relación entre principios primeros y los «principios propios» de una ciencia, puede tratarse de una relación primariamente lógica o bien de una relación asimismo fundada en la naturaleza de las realidades consideradas. Además, mientras algunos autores estiman que los principios de cada ciencia son irreductibles a los principios de cualquier otra ciencia —ya que, según dicen, una ciencia se determina por sus principios—, no habiendo más relación entre conjuntos de principios que el estar todos sometidos a los «principios lógicos», otros autores indican que pueden ser irreductibles de hecho, pero que no necesitan serlo en principio.
Justamente, la diferencia entre la tradición aristotélica y el cartesianismo en este respecto consistió en que mientras la primera defendía la doctrina de la pluralidad de los principios, Descartes trató de encontrar primeras causas, es decir, «principios» que llenasen las siguientes dos condiciones: el ser tan claros y evidentes que el espíritu humano no pudiese dudar de su verdad, y el ser principios de los cuales pudiese depender el conocimiento de las demás cosas, y de los cuales pueda deducirse tal conocimiento (Princ. Phil. «Carta del autor al traductor del libro, la cual puede servir de prefacio»). Tales principios serían las verdaderas «proposiciones máximas».

6.3.     La estructura de la ciencia. Hipótesis

El vocablo ‘hipótesis’ significa literalmente «algo puesto» («tesis», qésiç, debajo úpo). Lo que «se pone debajo» es un enunciado, y lo que viene «encima» de él es otro enunciado o serie de enunciados. La hipótesis es, pues, un enunciado (o serie articulada de enunciados) que antecede a otros constituyendo su fundamento.

El significado de ‘hipótesis’ está relacionado con el de vocablos como ‘fundamento’, ‘principio’, ‘postulado’, ‘supuesto’, etc. Sin embargo, no es idéntico a de ninguno de ellos. Trataremos en este artículo del significado (o significados) de ‘hipótesis’ al hilo de una presentación de varios usos del término.

Discutiendo el problema de la inscripción de un área dada como un triángulo en un círculo dado. Platón indica (Men., 87 A) que los geómetras no saben «por el momento» si cumple con las condiciones requeridas, pero pueden ofrecer una hipótesis al respecto: si el área es tal que, cuando se ha aplicado (como rectángulo) a la línea dada (el diámetro) del círculo, es deficiente en otro rectángulo similar al que se ha aplicado, se obtiene un resultado; y si no es deficiente, se obtiene otro resultado. Se puede, pues, decir, lo que pasará en la inscripción del triángulo en el círculo «por hipótesis», e1x u2poqésewç. En otro pasaje (Parm., 135 E – 136 A) Platón escribe que no se debe únicamente suponer —a base de hipótesis, e1k th<ç u2poqésewç— si algo es y luego considerar las consecuencias; se debe asimismo suponer que la misma cosa no es.

El significado de ‘hipótesis’ —o de la expresión ‘por hipótesis’— en Platón es, pues, el de un supuesto del que se extraerán ciertas consecuencias. Como se ve claramente en Men., 87 A, Platón toma como base aquí el procedimiento de los matemáticos, y especialmente el de los geómetras. La hipótesis se distingue del axioma en cuanto que este último es admitido como una «verdad evidente»; a lo que más se parece en este caso la hipótesis es a un postulado. Cierto número de filósofos antiguos (por ejemplo, Proclo) siguieron en esto a Platón.

Aristóteles entendió una vez (Met., 1. 1013 a 14-16) ‘hipótesis’ como uno de los posibles significados de ‘principio’, a1rch+. Las hipótesis, u2poqéseiç, son entonces los principios de la demostración, de modo que, como indica Bonitz (Index arist., 756 b 59 sigs.), u2poqéseiç, equivale aquí a prótasiç.

De un modo menos general Aristóteles considera la hipótesis como una afirmación de algo de lo cual se deducen ciertas consecuencias, a diferencia de la definición, en la cual no se afirma (o niega) nada, sino sólo se precisa el significado de aquello de que se habla (An. Pr., I 44, 50 a 30-33). De un modo todavía más preciso Aristóteles distingue entre hipótesis y postulado, por un lado, y axioma, por el otro. En efecto, ni la hipótesis ni el postulado son algo «que se debe creer necesariamente» (An. Post., I 10, 76 b 23).

6.4.     La estructura de la ciencia. Ley

Yurén Camarena señala que la palabra ley proviene del griego nomos que significa mandato, imperativo. Las leyes son parte de la ciencia que se ocupa de relaciones constantes e invariables ante los hechos. A este tipo de relaciones se les denomina leyes. Las leyes pueden establecerse a partir de la observación de un fenómeno que se presenta regularmente. Ejemplo de ellos son las leyes de Kepler que explican el porqué del movimiento de los cuerpos celestiales.

Las leyes se establecen una vez que una hipótesis ha sido comprobada. Así, una ley debe cumplir con las siguientes características:
a.         La generalidad de algún aspecto. Esto significa que la ley debe considerar a todos los entes que integren el universo o fenómeno que se esté describiendo.
b.         La confirmación empírica, ya sea mediante observación o experimentación en un grado que se considere satisfactorio.
c.         La hipótesis debe haberse enunciado sobre un sistema (a esto se le llama encadenamiento de conocimientos) plenamente desarrollado.





Las leyes no son resultado de la vida cotidiana o del sentido común, pues como ya se citó anteriormente, deben confirmarse mediante observación, experimentación y desde el punto de vista formal, mediante la lógica y las matemáticas. Las leyes que intervienen en la explicación son causales y por lo tanto contribuyen a la predicción de fenómenos.

6.5.     La estructura de la ciencia. Teoría

Las teorías explican a las leyes (…) explicar es comprender estableciendo una determinación precisa de lo que era desconocido, vago, oscuro. También es mostrar que la existencia o el comportamiento de un proceso se encuentra implicado por el comportamiento de otros procesos. (…) La explicación implica el cumplimiento de ciertas leyes que se consideran universales.

Hugo Padilla escribe: “Las teorías se introducen normalmente cuando estudios anteriormente realizados de una clase de fenómenos han revelado un sistema de uniformidades que se pueden expresar en leyes empíricas. Las teorías intentan explicar estas regularidades y proporcionar una comprensión más profunda y exacta de los fenómenos en cuestión. A este fin, una teoría interpreta estos fenómenos como manifestaciones de entidades procesos que están detrás o debajo de ellos… (…) Se presume que estos procesos están gobernados por leyes teóricas características, o por principios teóricos, por medio de los cuales la teoría explica entonces las uniformidades empíricas que han sido descubiertas previamente, y normalmente, predice también “nuevas” regularidades de tipo similar.”33

6.6.     La ciencia y el método34

Etimológicamente, la palabra método proviene del latín y éste del griego, significando camino o procedimiento hacia algo. En la actualidad, método tiene dos campos semánticos interactivos entre ellos:

Gnoseológico, epistemológico o científico: hallar la verdad o la estrategia de desentrañar, descubrir y explicar la realidad, con un marcado fin heurístico y reflexivo.
Didáctico: enseñar la verdad o exponer y contar el conocimiento adquirido sobre el mundo (o una parte de él), con el fin de comunicarlo y hacerlo extensivo a la comunidad.
Derivado de lo anterior, consideramos las siguientes características que definen inequívocamente al método:

El método está dirigido a fin; de ahí que tenga un sentido teleológico.
El método guarda un orden, entendido como línea directiva, una lógica o una estructura.
El método suele usar multiplicidad de elementos, atendiendo a los mentales (razonamientos) y a los materiales (soportes).
El método, según Descartes, es una conducta mental previa -a nivel global- a la toma de decisiones que requiere: economía de esfuerzos, concentración, mediatización y eficacia.
Puesto que, por definición, el thelos del método es la verdad, es inevitable tratar tal concepto. No se puede hablar de método en una verdad revelada por Dios, puesto que es Él quien elige y no nosotros (siempre y cuando consideremos semejante posibilidad, ya que los supuestos métodos divinos no nos son accesibles); por lo que el significado de verdad en método está más enraizado en el conocimiento humano que con consideraciones religiosas.

Por otra parte, el vocablo método atañe tanto a la representación mental de un proceder como al proceder mismo. Al conjunto ordenado de representaciones mentales sobre un o unos procedimientos se le puede llamar metodología, mientras que el resultado de emplear la metodología es una aplicación. Se entiende que, empleando un método, se obtienen aplicaciones similares si no iguales. No siempre ocurre que la aplicación metodológica obtenga los resultados apetecibles, sin embargo se posibilita que, como tiene orden y lógica interna, se puedan detectar los errores del proceso o resultado obtenido. Dicho de otra manera, si no se procediera con una progresión lógica disponiendo los elementos de cierto modo, no sabríamos con certeza si los resultados obtenidos procedían de nuestra aplicación o del azar. De esta manera, se pueden replicar y verificar (o falsar) resultados científicos, por ejemplo. Tal es así que vamos escogiendo los métodos más útiles y adecuados, mientras despreciamos los que menos efectividad van teniendo (en teoría).

El porqué de usar métodos es una cuestión epistemológica que afecta a la efectividad futurible de nuestras acciones más reflexionadas. No sólo se busca la verdad, sino que esa verdad sea reproducible, comunicable, accesible y repetible como un resultado óptimo para las personas.

Por último, no existe un método único para todas las cosas. Cada aplicación -fuera una obra de arte o un experimento científico- puede necesitar de procedimientos distintos y de naturaleza, asimismo, diferente. Las mismas ciencias aplican métodos diversos para sus objetivos, razonando y argumentando -eso sí- por qué utilizan esta vía o aquel otro camino. De ahí que, tanto aciertos como errores, puedan revisarse y mejorarse a la luz de las descripciones de los métodos usados.

La relación entre la ciencia y la palabra se halla en la hermenéutica (del griego ερμηνευτικήτέχνη,hermeneutiké tejné, ‘arte de explicar, traducir, o interpretar’) para determinar el significado exacto de las palabras mediante las cuales se ha expresado un pensamiento.

Se distinguen, por una parte, la «hermenéutica filológica», surgida históricamente en Alejandría por la tarea de establecer el sentido de los textos antiguos oscurecidos por el tiempo, en tanto que éste es inmanente a la situación de comunicación en la que han sido producidos. Por otra parte, la «hermenéutica filosófica» es independiente de la lingüística y busca determinar las condiciones trascendentales de toda interpretación.

La necesidad de una disciplina hermenéutica está dada por las complejidades del lenguaje, que frecuentemente conducen a conclusiones diferentes e incluso contrapuestas en lo que respecta al significado de un texto. El camino a recorrer entre el lector y el pensamiento del autor suele ser largo e intrincado. Ello muestra la conveniencia de usar todos los medios a nuestro alcance para llegar a la meta propuesta.

Pero el origen de los estudios hermenéuticos se encuentran realmente en la teología cristiana, donde la hermenéutica tiene por objeto fijar los principios y normas que han de aplicarse en la interpretación de los libros de la Biblia, que, como revelados por Dios pero compuestos por hombres, poseían dos significados distintos: el literal y el espiritual, este último dividido en tres: el anagógico, el alegórico y el moral.

El sentido literal es el significado por las palabras de la Escritura y descubierto por la exégesis filológica que sigue las reglas de la justa interpretación.

El sentido espiritual, según la creencia cristiana, da un sentido religioso suplementario a los signos, dividido en tres tipos diferentes:

El sentido alegórico, por el que es posible a los cristianos adquirir una comprensión más profunda de los acontecimientos reconociendo su significación en Cristo.

El sentido moral, por el cual los acontecimientos narrados en la Escritura pueden conducir a un obrar justo. Su fin es la instrucción.

El sentido anagógico (o sentido místico) por el cual los santos pueden ver realidades y acontecimientos una significación eterna, que conduce (en griego anagogue) a los cristianos hacia la patria celestial. Así, la Iglesia en la tierra es signo de la Jerusalén celeste. (cf. Apocalipsis 21,1-22,5)

Después de estar circunscrita en el ámbito de la teología, la hermenéutica se abrió en la época del Romanticismo a todo tipo de textos escritos. En este contexto se sitúa Schleiermacher (1768-1834), que ve en la tarea hermenéutica un proceso de reconstrucción del espíritu de nuestros antepasados. El modo de hacerlo consistirá en "trasladarse" al espíritu (alma individual, pensamiento particular) del autor del texto que se está interpretando en cada momento.

Esta perspectiva influirá en la aparición del historicismo de Dilthey, quien cree que toda manifestación espiritual humana, y no sólo los textos escritos, tiene que ser comprendida dentro del contexto histórico de su época. El método histórico de leer críticamente los documentos y testimonios históricos es en última instancia una herencia del criticismo de la Ilustración dieciochesca.
 Posteriormente, ya en el siglo XX, Heiddegger introducirá nuevas ideas y conceptos acerca de la hermenéutica al dejar de considerarla únicamente como un modo de comprensión del espíritu de otras épocas y pensarla como el modo fundamental de situarse el ser humano en el mundo: existir es comprender. Desde entonces la hermenéutica se convierte en una filosofía que identifica la verdad con una interpretación históricamente situada (Gadamer). La hermenéutica es considerada la escuela de pensamiento opuesta al positivismo.


Bibliografía del tema 6

DE GORTARI, Elí, “Conocimiento científico” y “Fórmulas elementales” en El método de las ciencias. Nociones elementales, Grijalbo, México, 1979, pp. 11-16 y 33-43.

DESCARTES, René, Discurso del método, varias ediciones (principalmente primera parte y segunda parte).
IGLESIAS, Severo, “El concepto de método” y “Presupuestos y limitaciones del saber metódico” en Principios del método científico, Verum Factum editores, México, 1976, pp. 23-55.
NICOL, Eduardo, “Vocación y libertad” en Ideas de vario linaje, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1990, pp. 281-298.
PLATÓN, “Fedón”, en Diálogos, varias ediciones.
POPPER, Karl, “El método científico” en David Miller (comp.), Popper. Escritos selectos, Fondo de Cultura Económica, México, 1997, pp. 145-155.
 ————, “El método científico” y “El objetivo de la ciencia” en David Miller (comp.), Popper. Escritos selectos, Fondo de Cultura Económica, México, 1997, pp. 145-155 y 178-187.

RUSSELL, Bertrand, “Ejemplos del método científico” en La perspectiva científica, sexta edición, Ariel, México, 1980, pp. 48-59.

SILVA CAMARENA, Juan Manuel, “El espíritu de la investigación científica”, Revista Contaduría y Administración, UNAM-FCA, México, enero-marzo de 1999, pp. 9-20.
———,  “La  ciencia:  un  asunto  de  palabras”,  Contaduría  y  administración,
Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Contaduría y Administración, enero-marzo de 2004, núm. 212, pp. 5-24.

STEBBING, L. S., “La hipótesis”, en Hugo Padilla (comp.), El pensamiento científico, Asociación Nacional de Universidad e Institutos de Enseñanza Superior, México, 1974, pp. 224-253 (hay una edición en Trillas).
YURÉN CAMARENA, María Teresa, Leyes, teorías y modelos, 2a. edición, Trillas, México, 1998, 90 pp.

Actividades de aprendizaje

A.6.1. Elabora un mapa conceptual en el que la palabra principal sea ciencia y de ahí se desprendan los conceptos: principios, hipótesis, leyes y teorías.
A.6.2. Escribe tus comentarios y/o dudas en el foro de la asignatura, http://fcaenlinea.unam.mx/forums/ a fin de generar una discusión con los compañeros del grupo donde tu asesor será el moderador.

A.6.3. Lee el texto de Kart Popper cuya referencia se encuentra en la bibliografía del tema.
A.6.4. Redacta un reporte de lectura de acuerdo con las características que se solicitan en el anexo 1.
a.6.5. Entrega o envía el reporte por correo electrónico a tu asesor.

Cuestionario de autoevaluación
Para responder las siguientes preguntas deberás consultar los textos cuyas referencias se encuentran en la bibliografía al final del tema.


1.         ¿Qué son los principios?
2.         ¿Qué son las hipótesis?
3.         ¿Cómo considera Aristóteles a las hipótesis?
4.         ¿Cuál es el concepto de Platón acerca de las hipótesis?
5.         ¿Qué es una ley?
6.         ¿Qué es una teoría?
7.         ¿Qué es el método?
8.         ¿Cuál es la diferencia entre leyes, principios y teorías?
9.         ¿Para qué sirve establecer leyes y principios?
10.      ¿Cuál es la utilidad de las teorías?

Examen de autoevaluación

Escribe en el paréntesis la letra que complete cada uno de los siguientes enunciados:

1.         El concepto de principio, según Aristóteles es:           (           )
a.         Algo que pertenece a la realidad
b.         Aquello de donde algo procede
c.         Un punto de partida
d.         La fuente de donde derivan el ser, o la generación, o el conocimiento


2.         Para los escolásticos,  el principio es:    (           )
a.         Aquello de donde algo procede
b.         La fuente de donde derivan el ser, o la generación, o el conocimiento
c.         Algo que pertenece a la realidad
e.  Un punto de partida

3.         Las hipótesis son:   (           )

a.         Sinónimos de leyes y principios

b.         Enunciados que anteceden a otros que constituyen su fundamento
c.         El inicio de una investigación
d.         Instrumentos de la ciencia


4.         Las leyes son:          (           )
a.         Enunciados que antecede a otros constituyendo su fundamento
b.         Parte de la ciencia que se ocupa de relaciones constantes de los hechos
c.         Representaciones mentales sobre un o unos procedimientos
d.         Los medios a nuestro alcance para llegar a la meta
5.         Las teorías son:       (           )
a.         Argumentos que explican los fenómenos en cuestión
b.         Representaciones mentales sobre un o unos procedimientos

c.         Enunciados que antecede a otros constituyendo su fundamento
d.         Los medios a nuestro alcance para llegar a la meta


6.         El método es:           (           )
 a.        Una serie de argumentos que explican los fenómenos en cuestión
b.         Un conjunto de representaciones mentales sobre un o unos procedimientos
c.         Un enunciado que antecede a otro constituyendo su fundamento
d.         El camino o procedimiento a seguir para lograr algo

7.         El método para Descartes es:       (           )
a.         Una conducta mental previa a la toma de decisiones
b.         El camino o procedimiento a seguir para lograr algo
c.         Un conjunto de representaciones mentales sobre un o unos procedimientos
d.         Un enunciado que antecede a otro constituyendo su fundamento


8.         La hermenéutica se encarga de: (           )
a.         Comprender e interpretar las ciencias del espíritu
b.         Explicar  la historia
c.         Describir el acontecer
d.         Interpretar los textos sagrados

9.         La exégesis es:        (           )
a.         Describir el acontecer
b.         Comprender e interpretar las ciencias del espíritu
c.         Explicar  la historia
d.         Interpretar los textos sagrados


10.  Iniciador de estudios e interpretaciones hermenéuticas            (           )

a.         Gadamer
b.         Heiddegger
c.         Schlermecher
d.         Dilthey