lunes, 28 de abril de 2014

TEORIA DEL CONOCIMIENTO.

Tema 2: El hombre y la verdad.,
El concepto verdad, de acuerdo al texto; se define como una capacidad de patentar, comprobar ó desacreditar algo. 
En mi opinión, la ciencia es un conjunto de patentes universales, las cuales han surgido por cuestionamientos de la verdad conocida hasta el momento de la duda ante un conocimiento, concordancia o pensamiento, con nuevos fundamentos para asegurar o desmentir lo cuestionado. 
Los diferentes acontecimientos en la historia de la humanidad tienen que ver con la transmisión del conocimiento de lo verdadero, permitiendo así el desarrollo del pensamiento para cuestionarse nuevas cosas, incluso cosas o ideas ya patentadas. La verdad es el ser o la presencia de algo, si esto solo se ha pensado; entonces la verdad será el pensamiento mismo y solo después de ser probado científicamente será una verdad absoluta de acuerdo con Eduardo Nicol.
 La verdad también puede ser momentánea, esto solo será posible situándonos en un contexto y tiempo específicos, por ejemplo, cuando se decía que la tierra era el centro del universo.
 No se puede definir como verdad algo sin fundamentos, por lo cual la ciencia es un conjunto de verdades. Personalmente se me complican mucho estos temas ya que me parecen demasiado rebuscados, complejos… en fin…!!!

La verdad de la Biblia.

1. La palabra "verdad" y su significado
La palabra "verdad" hay que entenderla en el ámbito bíblico y no en el de la filosofía griega. Su significado hay que buscarlo en consonancia con todo el sentido que tienen en la Biblia los términos tm,a, ('emet = firmeza, fidelidad, verdad) o alhqeia: fidelidad, seguridad, y también verdad, revelación.
En el AT se subraya más la fidelidad divina; pero también, sobre todo a partir del exilio, se trata de la revelación. Conocer la verdad es conocer el designio de Dios sobre los hombres (cf. Dn 10,21). Verdad es sinónimo de sabiduría (cf. Prov 23,23; Sir 4,24-25.28).
En el judaísmo y en el NT la verdad equivale a la revelación, el mensaje de la salvación. Es la noti-ficación de la salvación y la fuerza para alcanzarla. Véase: Ef 1,13; 1Tim 2,3-4; Jn 1,17; 14,6.
En esta misma línea lo entiende el Vaticano II (cf. DV 2; 7; 8; 11; 24). Por lo tanto, la verdad de la Escritura es la verdad de la revelación que se relaciona siempre con la salvación de las personas. La autén-tica concepción cristiana de la ver-dad responde plenamente a las preocupaciones y tendencias más noblesdel mundo contemporáneo. La verdad cristiana no es algo teórico, sino la revelación personal de Dios que se realiza en la historia; que forma creyentes auténticos y comprometidos, hombres que vivan su fe, que tienen como tarea la acción. La verdad cristiana no es un objeto de pura contemplación intelectual, sino el principio fundamental de la moral cristiana, de la transformación y de la renova-ción de la persona.
En la DV 11se subrayan algunos puntos:
- Se pasa el énfasis de "inerrancia" a "verdad"; de lo que no contiene la Biblia: error, a lo que sí contiene: verdad. 
- Se especifica el tipo de verdad: "verdad... en orden a nuestra salvación":
* No se trata ni de las verdades, aun religiosas (en plural), sino de la Verdad (singular) en orden a nuestra salvación presente en toda la S. Escritura.
* Tampoco se trata de la verdad filosófica, ni de la verdad histórica (exactitud con relación a lo acontecido en el pasado), o de la verdad lógica (la proposición formal). Ni mucho menos se refiere a la información de costumbres y concep-ciones de la época, que son sólo un medio para expresar la verdad específica.
- Sí se trata de la verdad de la revelación y de la salvación. Es cierto que Dios se ha revelado en la historia, pero esta historia ha sido narrada no para instruirnos sobre los sucesos en sí, sino sobre el sentido que guardan en la historia de la salvación.
- La Escritura no enseña errores por lo que toca a nuestra salvación.  Pero no pueden darse errores en lo que se refiere al camino que conduce a la salvación.

2. Hacia una síntesis sobre la verdad de la Biblia
1) La verdad en el contexto de la revelación (cf. DV 11)
La revelación y la fe son históricas, es decir, se fundan en hechos, en aconte-cimientos. Dios se reve-la en la historia y desde la historia. Pero el hagiógrafo no se fija en la materialidad de los hechos brutos, sino en su relación a la historia salvífica, al significado del acontecimiento. La Biblia es la memoria escrita de la historia de la salvación. Supone la realidad de los hechos, aunque no hayan acontecido necesaria-mente de la forma en que vienen narrados.
La Biblia no es un relato "neutral" o "desapasionado", sino que es la valiente proclamación de fe de una comunidad, testimoniada por unos individuos con-cretos, los hagiógrafos, inspirados por el Espíritu Santo. Es cierto, esa proclama-ción no es un invento, sino que se apoya en la historia interpretada, tiene su fundamento en la revelación que Dios hace en la historia.

2) Carácter progresivo de la revelación (cf. DV 2-4; 15)
Hay una dinamicidad y pedagogía en la revelación. Dios se ha revelado progresiva y paulatinamen-te. Poco a poco nos ha ido mostrando su misterio, nos ha ido dando a conocer sus exigencias, nos ha ido señalando nuestra vocación. En Cristo la Revelación ha llegado a su culminación. Sin embargo, la Iglesia camina hacia la plenitud de la verdad, trata cada vez de ir comprendién-dola más profundamente (cf. DV 8).
Los elementos imperfectos y transitorios del AT (cf. DV 15) reflejan el carácter progresivo de la re-velación. La verdad plena se va descubriendo a la luz de Cristo, Mediador y Plenitud de toda revelación.

El conocimiento de las verdades reveladas, tanto en el ámbito de la fe, como de la moral, ha sido progresivo. Ejemplos:
- El concepto de Dios fue evolucionando y progresando. Los antepasados de los patriarcas eran politeístas (cf. Jos 24,2); poco a poco se fue llegando al enoteísmo (adoración de un dios, entre muchos, cf. Ex 20,2-3) y, finalmente, en la época del exilio babilónico, con el Deuteroisaías, se tiene la aceptación clara del monoteísmo teórico, mostrando que los ídolos son nada (cf. Is 41,21-29; 43,8-13; 44,7-11). Y luego será Jesús quien nos revele el misterio personal deDios, hablándonos de su Padre y del Espíritu (cf. Jn 14,6-31).
- La fe en la "vida eterna", en la "retribución de ultratumba", en la "resurrección" e "inmortalidad" se da hasta los ss. II-I a.C. (cf. Dn 12,1-2, 2 Mac 7,9; 12,38-46; 14,46; Sab 2,21-3,12; 4,7-5,23). Antes no exis-tía esta creencia, y por eso el modo de ver o juzgar unas realidades es diverso en los siglos anteriores y en los posteriores.
- La ley del talión (cf. Ex 21,24) constituyó, en su momento, un avance con relación a la venganza desme-dida que generaba injusticia. Jesús vendrá a superar la misma ley del talión (cf. Mt 5,38-42). En ese mis-mo capítulo de Mateo encontramos otras cinco antítesis que contraponen la ley antigua y la nueva ley. Hay un progreso radical en las exigencias morales propuestas por Jesús.
3) Contenido y unidad de toda la Escritura: Véase DV 12
La verdad reside en la totalidad, no en los textos aislados. Ningún texto pretende ser la única forma de ver las cosas. Hay que confrontarlos, ver su diversidad y saber enriquecernos en ella. Este es el princi-pio de la totalidad de la Escritura, que se denomina también la analogía de la Escritura. La verdad de los textos particulares hay que descifrarla en la globalidad del mensaje total del AT y NT.
4) Géneros literarios y modos de pensar (cf. DV 12)
Dios ha asumido los distintos modos de expresarse y de pensar por parte de las personas que han compuesto la Sagrada Escritura, y la verdad se presenta de distinta manera en cada género literario. Olvi-dar este aspecto es, en el fondo, negar el realismo de la ley de la Encarnación, es caer en el fundamenta-lismo que, negando la realidad humana de la Palabra de Dios en la Escritura, conduce a una interpretación literalista, prescindiendo de la intención del hagiógrafo, y fijándose sólo en la literalidad del texto.


TEORÍA DE CONOCIMIENTO

Tema 1. El hombre y sus obras.
Posted on December 2, 2009 by Erika
Pérez González Erika Edith
Tema 1. El hombre y sus obras.

1.1. El hombre: ser productor

Según Hanna Arendt el hombre es un ser productor ya que desarrolla 3 actividades fundamentales: labor, trabajo y acción.
La labor se trata de la actividad propia del ser humano para su permanencia biológica, “La condición humana de la labor es la misma vida.” cita Arendt, ya que la labor asegura la vida de la especie no solo la de un individuo.
El trabajo corresponde a lo no natural de la exigencia del hombre y proporciona “un mundo artificial de cosas” hechas por el hombre.
La acción la ve como la única actividad que se da entre los hombres sin la medición de cosas o materia. Al hecho de que los hombres vivan en la tierra y habiten en el mundo.

Aristóteles cita que los hombres podían elegir libremente entre 3 modos de vida: la vida del disfrute, la vida dedicada a los asuntos de la polis y la vida del filosofo.
A la acción se le considero entre las necesidades de la vida terrena y la contemplación se dejo como el único modo de vida verdaderamente libre, ya que ningún trabajo puede igualar en belleza y verdad al cosmos físico del hombre o dios.
Labor y trabajo comparten la jerarquía de las actividades humanas y juntas alcanzan la misma dignidad que una vida dedicada a la política.
La grandeza de los mortales radica en su habilidad de producir cosas que merezcan ser, y al menos en cierto grado lo sean imperecederas con el fin de que los mortales encuentren su lugar en el cosmos.

1.2 los productos de la cultura

En la Roma antigua el termino cultura apareció en la sociedad con la traducción de “crianza de niños”, es decir ser civilizado; aunque para Kant esto consiste en reducir la moralidad a un mero manejo externo de los usos s o las formas que rigen el buen comportamiento.

Según Margaret Mead cultura es el conjunto de formas adquiridas de comportamiento que ponen en manifiesto juicios de valor sobre las condiciones de la vida. Sartre decía que si hay algo peculiar en el hombre ello no reside propiamente en el grado de complejidad de las estructuras que rigen su comportamiento, sino en el modo de cómo esas estructuras se vuelven efectivas en la vida social concreta.
Este texto nos da algunos conceptos que nos ayudan a describir la existencia humana, según algunos autores cono Hanna Arent y Bolívar Echeverría, quien retoma ideas de Aristóteles.

La vida humana se describe como la sobrevivencia física, sin interacción de lo demás, la mundanidad creada para facilitar su existencia y como un conjunto de hombres habitando la tierra, el conjunto de estas ideas define lo hecho por la humanidad para establecerse en la tierra y asegurar la supervivencia/permanencia en ella, con lo cual podemos darnos cuenta que el hombre esta condicionado a los objetos o cosas que estén a su alrededor, sin ellos la vida humana no sería posible y estas por si solas, serían un conjunto de un “no mundo”.

 Aristóteles dice que tipo de vida puede elegir el hombre, sin embargo; indica que cualquier labor, trabajo o acción hacen carecer de libertad y jamás alcanzarán la belleza real que tienen las cosas por si mismas. De acuerdo a estas ideas podemos darnos cuenta de que es el hombre quien se encarga de crear su propia historia y dejar rastros de su existencia, plasmado en los hechos, cosas y/o civilizaciones, quienes transmiten las diferentes culturas de generación en generación, las cuales reproducen las acciones humanas que de acuerdo a la libertad, va modificando a la cultura y aportando diferentes conocimientos.

Bibliografía;:
Apuntes de la materia FCA-SUA

CEREBRO Y APRENDIZAJE

                                                           ACTIVADOR COGNITIVO.

ARTÍCULO

Hoy en día hablamos de manera continua en términos de educación, de progreso científico y de mejoras de distinta naturaleza, pero ¿realmente existe dicho progreso? Con la ayuda de pensadores españoles y francófonos, este texto propone una reflexión sobre el concepto de la estupidez y la influencia del fenómeno en diferentes campos.
Para comenzar, acudo al pensador francés Jean-Michel Couvreur que introduce una primera distinción a tener en cuenta cuando propone hablar de «ininteligencia» a propósito del niño pequeño que todavía no ha madurado lo suficiente como para lograr poseer inteligencia. De igual forma, se debe también distinguir la estupidez de la simple ignorancia cuando ésta radica en la mera falta de información sobre alguna cuestión que una persona tampoco pretende o debe conocer. La verdadera estupidez se caracteriza por la ausencia de un conocimiento que se debería poseer o, aún más, que se pretende conocer y, además, no existe en el sujeto una preocupación por cubrir esta carencia. Para Couvreur, en definitiva, la estupidez consiste en una inmovilidad intelectual que corresponde a un suicidio intelectual.
En opinión de Jacques Barzun, historiador de la cultura y decano en la Universidad de Columbia, la inteligencia es individual pero el intelecto es colectivo porque necesita una tradición, una educación, una red de bibliotecas y revistas y unas instituciones como las universidades. Barzun ha observado la presencia de un profundo «antiintelectualismo» en los países occidentales durante el siglo XX. Cree que lo que atrae a las masas es el arte y no la ciencia. La idea de que tiene poca importancia el sentido de una obra o de una expresión se ha extendido cada vez a más áreas. Los jóvenes no reciben una educación intelectual adecuada porque no se les obliga a trabajar sobre materiales intelectuales. Incluso entre los que se consideran intelectuales reina la confusión. Piensan en sí mismos como intelectuales pero quieren vivir como artistas, dice Barzun.
El historiador francés afincado en Nueva York afirma que los jóvenes están más influidos por los medios de comunicación que por la escuela y que, como todo lo que ocurre en los medios se debe poder entender enseguida, no dan ninguna importancia a la irrelevancia propia de la mayoría de los contenidos difundidos. Los jóvenes no descubren el valor de los conocimientos y, de esta manera, la educación llamada democrática lleva a una actitud escéptica, negativa, reacia al esfuerzo. El lema de algunos alumnos frente el profesor parece ser: « ¡Enséñame si puedes!».
Frente a esto, un país que quiera tener ciudadanos inteligentes deberá cuidar de sus instituciones intelectuales y en primer lugar de su escuela.
 El filósofo francés Adam realizó hace varias décadas un estudio sobre «la estupidez» en el que enumera algunas características del sujeto — el estúpido— que se caracteriza por ostentar dicha «virtud»:
No se interesa por el conocimiento.
No acepta el esfuerzo.
No toma en cuenta la realidad.
Sus limitaciones no le molestan sino que es feliz en su estado.
En lo epistemológico, el estúpido da importancia a lo que no la tiene, a lo fútil, lo evanescente. Explica fenómenos banales que no necesitan explicación. No aprende cosas nuevas sino que se repite. En una discusión, no se apoya en argumentos. Le gusta lo superficial y no echa de menos otras dimensiones del pensamiento.
En lo social, el estúpido usa las palabras sin poner atención en su sentido. Se niega a prestar atención a las razones expuestas por los otros. No toma en cuenta la realidad. Convierte en víctimas a las personas sensatas, expuestas a su torrente de palabras. Adam no duda en calificar la estupidez como una1566
agresión contra la sociedad. El estúpido llega a ejercer un «terrorismo intelectual» sobre su entorno porque, en la conversación, impone lo irrelevante, salta entre temas y continuamente se autoelogia.
El ser inteligente, por el contrario, muestra una disponibilidad hacia lo real. Adam subraya que reconocer las limitaciones propias en cuanto a los conocimientos es estar ya en camino de aprender. De igual modo, reconocer un error moral es el acto de un ser moralmente superior. El uso de la razón y de la moral es lo que posibilita un verdadero encuentro entre las mentes.
LA ESTUPIDEZ ESCOLAR
El pensador suizo Romain constata que los jóvenes de hoy no valoran los conocimientos culturales y no están dispuestos a sacrificarse para transformarse en personas cultas. Lo que «se estila» es vivir en el instante, una actitud característica de los niños y los incultos. El que vive en el instante busca lo fácil, lo rápido, lo superficial, lo que no supone esfuerzos. Busca atajos.
Romain destaca que el gran «valor» de nuestros días es el «jeunisme», algo así como el jovenismo, es decir, elogiar diferentes conductas y pensamientos sólo porque caracterizan a la gente joven. En la práctica, el jovenismo no está muy alejado del hedonismo, porque la cultura joven de nuestros días da mucha importancia al placer inmediato. Para Romain, el jovenismo tiene mucho en común con el voluntarismo, la idea de que si yo quiero que algo sea de cierto modo, la realidad se amoldará a mis deseos.
El pensador suizo se interesa por los cambios en la educación y nota que la escuela actual propone materiales «premascados», instantáneos, con lo cual fomenta las actitudes que él critica. En vez de avanzar en civilización estamos volviendo hacia atrás y cada vez somos más tercermundistas. Enumera cinco características de la educación de hoy:
 Pereza. Los alumnos ya no tienen que hacer tareas y rendir exámenes para poder seguir dentro del sistema educativo.
Angelismo.Se supone que todos los alumnos son buenos, quieren estudiar, nunca destrozarían nada y todos dicen siempre la verdad.
Victimización.Cualquier alumno puede considerarse víctima por una serie de causas. Muy pocos seres son tan afortunados que no puedan señalar ninguna circunstancia en su vida que pueda presentarse como problemática.
Igualitarismo. Todos son buenos, todos tienen la razón y todos son iguales. Cualquier distinción es socialmente inaceptable. Si la realidad no corresponde a este credo, se rechaza la realidad.
Relativismo. Todos los valores se consideran iguales, lo cual convierte en muy difícil para la escuela dar énfasis a los valores epistémicos.
LA ESTUPIDEZ UNIVERSITARIA
Un investigador sueco en el campo de la resistencia de los materiales, Ostberg, subraya que la pereza es uno de los factores importantes para explicar la estupidez. Dice directamente que la pereza lleva a la estupidez. Enumera algunos efectos de la pereza en el campo epistemológico. El perezoso:
Se niega a tomar en consideración hechos que no se conjuguen con la tradición del área.
Busca explicaciones sólo dentro del área que ya conoce. No toma en cuenta que la respuesta pudiera encontrarse fuera de la disciplina que el investigador está manejando.
Deja la búsqueda antes de llegar al final de la investigación.
Afirma arbitrariamente disponer ya del conocimiento en cuestión.
Por su parte, el escritor austriaco Grillparzer ha resumido las diferencias entre el estúpido, el mediocre y el inteligente. El estúpido cree que todos los casos son únicos; el mediocre sólo ve las reglas; el ser inteligente ve también las excepciones. Como se ve, el concepto de estupidez de Grillparzer es similar al de Adam y de Ostberg. El estúpido es perezoso y no se toma la molestia de averiguar. No pone atención en la realidad. El mediocre sí toma en cuenta la realidad, pero se cansa pronto. Se distrae y, al poco tiempo, deja de intentar alcanzar su meta. Sólo el inteligente de verdad pone atención en la realidad y organiza mentalmente sus conocimientos, distinguiendo las reglas de las excepciones.1567
Ostberg habla de modelos, metáforas y perspectivas como instrumentos de trabajo del intelecto. Los modelos suelen corresponder exactamente a la realidad y constituyen un «instrumento» normal de trabajo en las ciencias naturales. Las humanidades y las ciencias sociales utilizan más bien metáforas, imágenes que corresponden en parte a la realidad que se quiere captar. Con una metáfora hay que saber manejar la doble presencia de la similitud y de la diferencia.
Una idea fundamental en Ostberg es que todas las profesiones incluyen la necesidad de saber evaluar los riesgos. No sólo son importantes los conocimientos en sí sino también la inserción de los conocimientos en el marco de la realidad con toda su complejidad. En otras palabras: es necesario ser inteligente para ser buen profesional.
Echeverría describe, en el campo de la epistemología, lo que es contrario a la estupidez, mencionando la cohesión, la precisión, la generalidad, la verificabilidad, la racionalidad y la valoración. Está claro que la pereza no se conjuga con estos valores.
LA ESTUPIDEZ PSICOLÓGICA
El filósofo español José Antonio Marina denuncia la importancia que se otorga actualmente al ingenio, a la intuición, a la levedad y al hedonismo. El ingenio puede divertir pero cansa, subraya Marina, porque gira sobre sí mismo. No apunta a ninguna meta fuera de sí. El ingenio prefiere la improvisación y la asociación libre, lejos del ideal social de Condorcet que consistía en la búsqueda del consenso entre personas instruidas y racionales. Lo que con el lenguaje psicológico se llama una buena gestión de metas es lo que lleva a una sociedad funcional y a individuos felices. El niño que aprende la técnica de proponerse metas y cumplirlas adquiere posibilidades de convertir su vida en un éxito. Al revés, lo que caracteriza a los mal adaptados es no poder planificar y no lograr guiarse por un plan.
La palabra compromiso está en vías de adquirir otro significado. El nuevo significado podría ser comprometido con la realidad en contraste con los que hacen caso omiso de la realidad, que «devalúan» lo real. Marina observa una relación entre el desprecio por la realidad y la idea de que todo es igual. Si todo es igual, todo carece también de importancia. ¿Por qué mantener precisamente la distinción entre lo real y lo no real? La equivalencia impide la elección, la jerarquización y el hablar de valores. En el campo epistémico, la equivalencia impide elegir entre lo importante y lo menos importante. Si todas las opiniones son respetables, no hay criterio epistemológico para distinguir entre ellas. En el campo moral, la equivalencia impide la ética, porque la ética es precisamente señalar que ciertos actos son mejores que otros.
En sus estudios Marina muestra varias paradojas: a) Hay una tendencia a considerar libre sólo la acción espontánea. Si sólo el instinto se considera libre, no se puede conseguir nada con esa libertad, porque no se rige por la voluntad. Es una libertad sin sentido. El yo sería igual al instinto. b) Si todo está libre, el individuo no puede estar libre de nada. La libertad misma queda devaluada y el individuo libre también. c) La educación, el conocimiento y la reflexión corresponderían a la opresión y la deformación.
El reino del ingenio es el reino de la novedad y la originalidad, un criterio estético. Marina menciona que el éxito académico del crítico literario ruso Bajtin podría tener relación con estas nuevas tendencias. Con la carnavalización de la que habla Bajtin se asocian lo ingenioso, lo festivo, la libertad, la comunidad, la igualdad y la abundancia. Todo está libre, no se pide ningún esfuerzo y todo se puede elegir. Esto es lo que le gusta oír al hombre moderno.1568
Por su parte, el filósofo español José Luis González Quirós nos recuerda que la psicología clásica distingue entre la realidad, los conceptos sobre la realidad y el sujeto que piensa, pero que la ciberfilosofía da saltos atrevidos entre estas categorías. Es difícil distinguir la estupidez psicológica de la epistemológica. En la actualidad, se podría hablar de un solipsismo epistemológico y de un infantilismo psicológico, caracterizados por confundir la realidad con el deseo. La tendencia es llamar simplemente realidad a aquello que uno escoge. Otra confusión es la que se da «entre lo reciente y lo original, entre lo original y lo verdadero, entre lo verdadero y lo usual». Lo que hay es lo que se dice. U n a tercera confusión podría estar relacionada con el relativismo cultural que ya no quiere distinguir un conocimiento científico de una opinión, «pretendiendo reaccionar frente a un excesivo etnocentrismo occidental se acaba colocando en el mismo plano la ciencia, la creencia, la opinión y los ritos».
LA ESTUPIDEZ FILOSÓFICA
González Quirós señala el riesgo que conlleva considerar como un progreso el desprecio de la realidad. Cuando desaparece la realidad del objeto, ya no hay que tomar en cuenta la relación entre objeto y palabra, el discurso queda libre para expresar cualquier cosa. La «comunicación» lo es todo. Los medios de comunicación son la nueva realidad. El saber ya no es conocer la realidad sino que se confunde con lo que se dice, con la opinión, con la doxa. En vez de investigar si una manera de pensar corresponde a la realidad, se acepta si corresponde a algo que se dice. González Quirós considera que el constructivismo ya está instalado en el arte y en la política y está ganando cada vez más terreno en la ciencia y en la filosofía. Las pruebas ya no se buscan en la realidad sino en la repetición. En las sociedades mediáticas, repetición equivalente a demostración.
El constructivismo niega la existencia de la realidad objetiva, lo cual es igual que afirmar que lo que hay es lo que una persona o una cultura reconoce o «construye». Corresponde a una arbitraria reducción de la información que tenemos de la realidad. Puede parecer muy abierto, muy personal o individual pero cerrarse a lo que no gusta es «la epistemología propia del totalitarismo». Significa cambiar la idea que solíamos tener del entendimiento. El entendimiento solía concebirse precisamente como la comprensión de la realidad. Ésa era la libertad de la que se disponía. Si ahora todo depende de la voluntad, el entendimiento queda supeditado a la dictadura de la voluntad. Las personas ya no se pueden relacionar a través de un entendimiento en común de la realidad. Esa manera de ver conduce a una confusión porque el saber ya no es saber cómo es la realidad sino conocer las expresiones que se utilizan. Se supone que la realidad se reduce simplemente a esto.
González Quirós considera que el constructivismo es, en el plano teórico, lo mismo que el autoelogio y la autoestima, en el plano psicológico. El individuo se basa en la idea de que lo que él no sabe o no quiere saber carece de interés hasta tal punto que se puede decir que no existe. En vez de hablar de constructivismo se podría retomar el término de relativismo, porque viene a ser una posición ideológica que desprecia e ignora la objetividad, la historia y la verdad. La persona pone tan alto su propia inteligencia que se convierte en su propia pauta de lo que es real.
UNA GUÍA RÁPIDA PARA RECONOCER A LOS ESTÚPIDOS
Los estúpidos no se interesan por la realidad. Se «desconectan» de ella de manera activa y militante, reemplazando el mundo por su propia actitud frente al mundo. No se interesan por los datos precisos, por los diferentes niveles de abstracción, ni tampoco por las posibles perspectivas divergentes. La tendencia de los estúpidos es creerse el centro del universo, y una conversación es para ellos en primer lugar una posibilidad de decir su opinión. Hablan de sí mismos. Es un tema en el que no necesitan realizar una investigación previa y en el que son expertos.
FUNDACION UNIVERRSITARIA DE EDUCACION SUPERIOR FUNDES.
                                 ESPINAL TOLIMA.